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miércoles, 1 de febrero de 2012

Villain, de Michael Tuchner (1971).


Vic Dakin (brutal Richard Burton) es un despiadado gangster del "No tan" Swinging London, sus sádicos actos de violencia contrastan con el amor que profesa hacía su anciana madre; aunque no tanto con la enfermiza y violenta relación de caracter sexual que mantiene con el joven chulo Wolfe (Ian McShane, casi 40 años antes de Deadwood y Piratas del Caribe IV).
Acompañado por los matones que componen su temible banda, Vic acometerá su gran golpe: el robo de la nómina de una boyante factoría, a no ser que inspector Matthews (Nigel Davenport) se lo impida.




He llegado a tener conocimiento de la existencia de este fenomenal título gracias a Alan Moore y su último trabajo: The League of Extraordinary Gentlemen: Century 1969. Dicha obra está plagada de guiños y referencias a personajes que un medio u otro (cine, música, literatura, etc...) camparon  a sus anchas en los últimos coletazos de los años sesenta. En una de las escenas que componen el tebeo Dakin, acompañado por su putilla Wolfe, encarga a un tal Jack Cart... ('sasto: el puto Jack Carter que interpretó Michael Caine) que averigue quien mató a un famoso músico (un sosías de Brian Jones de los Rolling Stones) que se encontraba bajo su protección. Aprovecho la situación  para realizar una pequeña reseña del comic y decir que Moore ha subido el listón con respecto a la anterior entrega Century 1910 que me resultó soberanamente aburrida. Y si le añadimos el hecho de que todavía permance inédito por motivos legales el tomo bautizado como Black Dossier, que enlaza el presente volumen de las andanzas de Mina Harker y Allan Quatermain con las aventuras anteriores, la introducción a las nuevas historias de los héroes victorianos es un puzzle al que le faltan piezas. Afortunadamente esa sensación desaparece en Century 1969, donde nos encontramos con un Kevin O'Neill pletórico a los lápices.

Pasemos a la película, El Gangster (título español) se puede considerar como el film perdido de 1971 debido a su escasa repercusión y/o popularidad. En tan grandioso año (en custión de cine) ven la luz en los USA clásicos como French Connection, Las noches rojas de Harlem, Harry el sucio, El último hombre vivo y una pléyade de títulos que no tenga ganas de escribir pero que todos conoceís (y si no haceoslo mirar), mientras que en UK tenemos cosillas más polémicas como The Devils, Perros de Paja, La naranja mecánica, Asesino Implacable y completando el quinteto esta Villain.
El film del eficiente Michel Tuchner resulta el compañero ideal para una sesión doble con la magnífica Get Carter/Asesino Implacable de Mike Hodges. Ambos films nos presentan el lado oscuro del movidillo Londres de finales de los sesenta y principos de los setenta, al igual que en otros films de la época (un claro ejemplo sería la cuasi documental French Connection) vemos como la inocencia de años anteriores desaparece para sentir como la oscuridad, la violencia y el realismo se apoderan de la pantalla.
El personaje de Vince Dakin es una loca actualización de aquel gangster que Jimmy Cagney interpretó en Al rojo vivo (Ma!, Top of the world!!)  aunque supuestamente basado en un tipo real llamado Ronie Kray. Richard Burton está sensacional como Dakin, la verdad es que en las escenas de violencia acojona y recuerda un poco a lo que más tarde realizaría Scorsese en sus films de mafiosos (las míticas palizas que propinan DeNiro, Pesci y compañia).


Un jovencito Ian McShane le echa coraje al tema de intepretar a un conseguidor de chicas/juguete sexual, un papel que, junto al de Burton, no debía resultar muy apetecible para la época pero que resuelve muy bien.
Como anedcota destacaría la presencia de Del Henney y T.P. Mckenna que ese mismo año participaron en la mítica Perros de Paja.
La trama de la película no es que tenga nada de original pero mantiene el interés, si bien se le podría achacar que después de tanta valentía en el tema sexual finalmente nos claven una especie de moraleja que afea un poco el resultado.


En resumen, Villain/El Gangster es una película que todo aficionado al thriller setentero o a los films gangsteriles en su vertiente británica (pocos títulos pero de mucho nivel) no se debería perder.

martes, 1 de febrero de 2011

El Fantástico John Boorman: Zardoz y El Exorcista II: El Hereje.

Fue hace muchos años cuando en la tele vi Excalibur (una película imprescindible) y anoté mentalmente el  nombre John Boorman. Años después vi La Selva Esmeralda (film incomprendido), Defensa (otro imprescindible), A Quemarropa, Infierno en el Pacífico (¿os acordáis de Enemigo Mio?), El General, vamos que me convertí en seguidor del realizador británico y en mi empeño de visualizar la mayor cantidad de la obra Boormaniana me atreví con Zardoz y El Exorcista II. Hace ya tiempo de eso y están algo borrosas en mi memoria cinematográfica pero aquí dejo unas cuantas palabras sobre dos obras Malditas dentro de la filmografía de un grande del cine como John Boorman.

Zardoz (1974).


Una sinopsis de Zardoz no es tarea fácil pero allá voy.
En el año 2293 el mundo está habitado por una raza de inmortales dedicados  a labores científicas e intelectuales que llevan a cabo en un lugar, protegido por una barrera invisible, llamado el Vortex. En el exterior de esta barrera se encuentran los humanos o exterminadores dedicados a la violencia y al caos mientras veneran al dios Zardoz.
Un exterminador llamado Zed (Sean Connery) logra llegar al Vortex donde dinamitará el apacible modo de vida de los inmortales, estos estudiarán a Zed antes de destruirlo.


Rodada con apenas 1 millón de dólares (las ganancias de Boorman en Hollywood), con un voluntarioso Sean Connery como estrella (en lugar del deseado Burt Reynolds!!!) en la campiña irlandesa y la magnífica labor visual de Geoffrey Unsworth, John Boorman creó una ida de olla con todas las de la ley.
Todo en Zardoz tiene un extraño atractivo, desde el inclasificable look de Connery  (¿alguien se acuerda de Killraven?), Charlotte Rampling y Sara Kestelman, los singulares efectos visuales 100% analógicos, hasta ese guión lleno de conceptos de ciencia ficción, metafísica y vete tu a saber que más.
Boorman caminó por el lado salvaje del cine pretendiendo crear el cruce perfecto entre 2001 y el Planeta de los Simios (todo bien regado de LSD) pero el resultado se queda más próximo al alocado cine de gente como Ken Russell o incluso Dereck Jarman (¿habeís visto Jubilee?).
Tan genial como fallida, tan incomprensible como visualmente bella (esto es marca de la casa), la aventura fantástica de Boorman no resultó un éxito ni a nivel creativo ni económico lo que llevo a nuestro hombre y a su compinche Rospo Pallenberg a realizar toda una misión imposible.


El Exorcista II: El Hereje (1977).


El Padre Lamont (Richard Burton) es enviado a investigar la muerte del Padre Merrin (¿Karras no cuenta?) durante el exorcismo practicado a Regan McNeil hace  cuatro años. Mientras, la adolescente Regan muestra síntomas de que el mal ha vuelto a por ella. Durante una sesión con una máquina que permite compartir el inconsciente de otras personas (¿Comorlll?) el Padre Lamont descubre la verdad detrás de la posesión de Regan por parte del demonio asirio Pazuzu.


El Exorcista 2 o "Esa peli de Langostas", el proyecto de realizar una secuela rondaba la mente de los ejecutivos de Warner desde que vieron las cifras de recaudación del film de William Friedkin. Según el plan inicial la secuela costaría 3 millones de dólares, la protagonizaría  William O'Malley que interpretaría otra vez al Padre Dyer (el amigo de Karras) que investigaría los sucesos de la noche del exorcismo de Regan, los personajes de la primera entrega volverían para ser entrevistados y se usarían tomas descartadas de la primera parte para recrear el exorcismo de Regan McNeil, pero la negativa de la mayor parte del plantel de actores y de William Friedkin obligaron a la Warner a contemplar otras posibilidades.
Una vez fichado John Boorman (que rechazó dirigir la primera entrega) y su colaborador Rospo Pallenberg (según Linda Blair dirigió la mayor parte de la cinta) la cosa derivó en un festival de cine fantástico pseudo-metafísico con un guión chirriante acreditado a William Goodhart pero reescrito por Boorman y Pallenberg (sin acreditar) quedando muy lejos el concepto de film low cost que la Warner se había planteado..
Solo Linda Blair y Max Von Sydow tuvieron narices (usease suculentos cheques) a participar en esta secuela en la que todo (bueno, el guión no) ralla a buen nivel pero es de lo más inapropiado, por ejemplo la música de Morricone.
Visualmente la película tiene momentos impresionantes, como la parte que transcurre en África, (las langostas!!, la capilla en la montaña) pero queda patente que para que las ideas de Boorman brillaran en todo su esplendor la peli necesitaba una enorme cantidad de dinero y medios que la Warner no esta por la labor de conceder y viendo el resultado crítico/económico casi hay que darles la razón.
Una película con la que todo el mundo se ha cebado (no pertenece a la continuidad oficial de la saga) que no se merece la mala fama que tiene, pero el tono del film y las revelaciones que se hacen no encajan con el thriller sobrenatural que parieron Friedkin y Blatty en el 73 pero aún así cuenta con un nivel visual de embergadura defendido por gente como Martin Scorsese (y un servidor).


Antes de finalizar quería recordar al personal que el gran Boorman figura como Productor Ejecutivo del remake de Excalibur que esta preparando ese director caído en desgracia que es Bryan Singer, me temo lo peor. Ummh, Excaaaalibur, ya se que voy a ver esta noche.
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